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Miño usurpará su banca por dos años más, tras acuerdo UCR-PJ

Miércoles, 08 noviembre 2017

El Cambalache Legislativo
Miño usurpará su banca por dos
años más, tras acuerdo UCR-PJ
Un senador (Roberto Miño) que debe concluir su mandato en diciembre, pero seguirá en su banca. Una senadora que fue reelecta (Carolina Martínez Llano) cuando aún, le quedaban dos años para completar su periodo. Finalmente no reasumirá en su escaño, amparada en una amañada interpretación de la ley electoral, que dejaría afuera a (Pablo Monzón) quien realmente debe asumir como integrante del alto cuerpo legislativo.
Sin dudas el acuerdo en la cámara alta entre el oficialismo y la oposición, advierte la ambición de los llamados “Renovadores” dentro del PJ de mantenerse en el candelero, y sobre todo, asegurar financiamiento para ese mosaico interno. No importa si la ley 6186 haya establecido claramente el periodo de mandatos, luego que ambos cuerpos legislativos aumentaron sus miembros desde el 2013, si realmente la consigna apunta a que el oficialismo en el Senado alcance con sociedades (UCR-PJ) los dos tercios sin sobresaltos.
Todo se inició dentro de esos tantos acuerdos subterráneos del peronismo, una sana costumbre del justicialismo local para evitar internas que provoquen gastos. Y siempre prevalece la idea de cuidar los intereses familiares y de aquellos fieles amigos, casi con similitud a la cosa nostra italiana, aunque sin crimines violentos.
En 2013 el candidato a la intendencia de Corrientes, Fabián Ríos, y un devaluado José Rodolfo Martínez Llano, sellarían un entendimiento partidario dejando de lado una posible confrontación electoral partidaria de la que no estaba ajeno Camau Espínola, quien como jefe comunal capitalino, compulsaría por primera vez por el sillón de Ferré (perdería con Ricardo Colombi).
En la lista de senadores del PJ ubicarían en primer término al afamado cantautor Mario Bofill, seguido de la ex cuñada de Ríos, Irma Pacayut, el santaluceño Roberto Miño (apadrinado por Rubén Pruyas), Carolina Martínez Llano, sobrina predilecta del dueño del diario El Libertador, el hoy intendente electo de Santo Tomé Mariano Garay, más el dirigente Pablo Monzón y la militante Lucía Chaparro.
De esa nómina tras las elecciones de septiembre de 2013, serían electos Bofill, Pacayut y Miño.
Dentro del convenio político aceptado de palabra, Pacayut no asumiría como senadora provocando el corrimiento de lista beneficiando a Martínez Llano, la cuarta aspirante. El acuerdo se cumplió. Sin embargo Pacayut que sería designada funcionaria municipal por su ex cuñado (Ríos intendente), primero juraría en su banca para después recién dimitir como legisladora. La acción determinaría, según las normas electorales, que Carolina Martínez Llano complete el periodo de seis años de Irma Pacayut (2013-2019). Más claro que el agua.

LA LEY AL PEDO (con perdón de la expresión)

La ley Canteros, como se la conoce a la 6186, establece que conforme a la adjudicación de cargos de acuerdo al sistema D’Hont (comicios de 2013), el senador electo en el puesto 6 (del global), Roberto Miño, durará cuatro años en sus funciones, ósea hasta diciembre de 2017, y el que ocupe el lugar 7, Nélida Maciel (PL), solamente dos años. La liberal en 2015 dejó su banca como manda la ley, algo que debería hacer Miño en el próximo mes, pero que finalmente no sucederá tras el acuerdo arribado entre la UCR y el PJ ligado al sector de los Renovadores. No solamente se violará la ley 6186, sino también la norma electoral. Las figuras del radical Noel Eugenio Breard, excesivo defensor de la Constitución, y el justicialista Rubén Pruyas, un viejo manipulador de normas, serían según las versiones, los cráneos de este irregular y hasta ilegal procedimiento. El gobierno de Gustavo Valdés se aseguraría siempre el voto de Miño en leyes importantes, y los Renovadores, la continuidad de los contratos (familiares y amigos) dentro del cupo del santaluceño. Un trueque entre el poder real y los sangüicheros de panzas vacías, pero angurrientos.
MONZÓN, EL QUE PIERDE

Como en cada acuerdo siempre están los que terminan perdiendo, muchas veces por ingenuos, y otras, porque no entienden de la malicia de quienes se muestran como los buenos.
Al lograr su reelección Carolina Martínez Llano, alguien debería completar los dos años de mandato que le quedaban de su periodo de seis (2013-2019), y no debería ser justamente Miño como establece fehacientemente la Ley 6186. Quien sigue en la lista a la señora Martínez Llano, es Mariano Garay, quien el pasado 8 de octubre fue electo intendente de Santo Tomé, de más está decir, que su lugar será el de Jefe comunal. A Garay le sigue en la plantilla Pablo Monzón, quien es en realidad a partir del 10 de diciembre, el verdadero dueño de la banca senatorial dejada por la sobrina del empresario ganadero. Por lo menos por dos años.
Dar ejemplos del no cumplimiento de las normas electorales en Corrientes, alcanzan y sobran, en una provincia donde los mayores focos de corrupción y dependencia, están justamente en su sistema judicial. Ni Santos Discepolo con su inmortal Cambalache, podría descifrar tanta desprolijidad.Ley6186

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