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La policía no controla nada: otra fiestaza clandestina sin demorados (Videos)

Mientras más de 2.000 personas fueron multadas en una fiesta clandestina en Pinamar, considerada la más grande del verano, en otra que se desarrolló en Santo Tomé (Corrientes), con 500 invitados, la policía los dejó ir sin ni siquiera pedirles sus identificaciones. El video de este evento ilegal se hizo viral en las redes sociales. Tanto que se observa con claridad el desalojó de los participantes del predio donde se divertían, la casa de un conocido oftalmólogo, sin ser demorados. Grosero error de las autoridades locales. Esta particularidad, provoca que los jóvenes se sigan envalentonando, tomando la irresponsabilidad como una verdadera hazaña. Mientras tanto, los contagios de COVID 19 siguen en ascenso, como las muertes generadas por este virus. La pachanga fue organizada por la hija de 24 años del profesional propietario de la casa. En Curuzú Cuatiá también hubo otro encuentro clandestino en un campo ubicado sobre la Ruta Provincial 126. Los asistentes se dispersaron rápidamente ante la presencia policial.

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Fiesta clandestina con 500 personas en casa de un oftalmólogo
En Santo Tomé organizaron fiesta clandestina con alrededor de 500 personas en la casa de un oftalmólogo. Ocurrió en la madrugada de este domingo. No hubo ningún demorado por el masivo encuentro. Un grupo de jóvenes organizaron una fiesta clandestina de la que participaron cerca de 500 personas. El encuentro ilegal llegó a su fin cerca de las 05:00 de esta madrugada cuando efectivos de seguridad se hicieron presentes en el lugar. La reunión masiva se llevó adelante un domicilio ubicado en la esquina de calle Toranzos e Ydpy de la localidad de Santo Tomé. Hasta este punto llegaron efectivos policiales de la comisaría Primera luego que una persona, que no se identificó, llamara al 101 para manifestar que se estaba desarrollando una fiesta clandestina.
Los uniformados se dirigieron hasta el lugar mencionado y desde dos cuadras de distancia observaron una importante cantidad de automóviles y camionetas estacionados de los dos lados de la calle, como así también un sito baldío que funcionaba como playa de estacionamiento. Los agentes no lograron observar si en el interior del domicilio había gente debido al alto muro que cuenta la vivienda. Pero si escucharon un “importante murmullo”, según indica el parte policial.
Luego de media hora, se hizo presente el propietario que se identificó como Fausto Vecchio de profesión oftalmólogo, que manifestó que en el lugar se encontraba su hija María Florencia, de 24 años. Vecchio abrió el portón principal solicitando a los presentes que se retiren. Así, cerca de 500 personas, de ambos sexos y distintas de edades, comenzaron a correr hacia distintas direcciones.

 

 

 

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