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La importancia del gol a los ingleses

Qué significó el gol de Diego Maradona a los ingleses en la historia de los argentinos. Diferentes historiadores explican la importancia social y lo que representó para nuestro país la exitosa jugada realizada el 22 de junio de 1986, en un contexto de crisis económica y dolor tras la dictadura militar y la guerra de las Islas Malvinas.
El gol a los ingleses fue marcado para Argentina por Diego Maradona el 22 de junio de 1986, en los cuartos de final de México en el marco de la Copa Mundial de Fútbol de la FIFA. El también conocido como “el gol del siglo, el mejor gol del mundo y la mejor jugada de todos los tiempos” ocurrió en una época de crisis económica de los argentinos, en un contexto de post dictadura y luego de la derrota en la guerra de Malvinas. Diferentes historiadores explican que significó la maniobra del Diez, que falleció a sus 60 años en la localidad bonaerense de Tigre, para los argentinos.
Alberto Rodolfo Lettieri, historiador argentino y doctor en historia por la Universidad de Buenos Aires, relató a Crónica: “La vida de Diego Maradona atraviesa los últimos 60 años de Argentina. Desde los tiempos de la dictadura, la recuperación de la democracia, las expectativas, las decepciones y los intentos de refundación de la democracia. Se convirtió en un referente y en un paradigma de la argentinidad, de lo bueno, de lo malo, de nuestros logros y de nuestras falencias”.
“El gol a los ingleses marcó una épica. Diego marcó una especie de rebelión, de desafío al poder. De alguna manera, todos los argentinos sentimos una especia de revancha respecto a lo que fue la guerra de Malvinas con esa eliminación. Por supuesto, no son cosas que sean equiparables, pero se sienten desde la cultura y desde el sentimiento popular. Maradona siempre luchó contra los poderes establecidos y siempre impulsó una justicia brutal y natural”, agregó.
“Siempre se ha hablado del deporte como una forma de distracción y de manipulación de sentimientos populares. Sin embargo, en este caso, Diego encarnaba las expectativas y la manera de llevarlas adelante a partir de lo que era nuestra propia cultura popular y nuestra identidad como pueblo. Nos sentimos reivindicados y expresados, más allá de las contradicciones”, detalló.
Al referirse a la victoria épica del 22 de junio de 1986, expresó: “La consecuencia fue la alegría popular. Veníamos de una Argentina de años de frustraciones, saliendo de la dictadura, empezaba la primavera alfonsinista que rápidamente se marchitó y, efectivamente, había una sensación de frustración generalizada, de incertidumbre respecto del futuro y, en ese contexto, el gol de Maradona que dio lugar al triunfo fue un catalizador de la alegría, de las frustraciones, de las expectativas, de la bronca. Eso, era Diego: la síntesis de sensaciones contrapuestas profundamente controversiales entre sí”. Al concluir, manifestó: “Estábamos con la autoestima baja por muchas cosas que nos habían pasado y de alguna manera nos proyectó con el entusiasmo, con la convicción de que podíamos salir adelante”.
Por su parte, Leandro Morgenfeld, historiador y profesor en la Universidad Nacional de Buenos Aires, dijo: “Fueron dos goles, el gol de la mano y el gol más lindo de la historia de los mundiales, que se dieron en un contexto político y social muy particular. Tuvo una significación más allá de lo futbolístico. Primero, porque Argentina estaba en sus primeros años de la postdictadura, unos años traumáticos desde el punto de vista social, cultural, del exilio de cientos de miles de personas, de los detenidos desaparecidos. Segundo, por lo que significó la Guerra de Malvinas, que fue una tragedia desde el punto de vista de vidas pérdidas y de la cantidad de jóvenes que padecieron el mal manejo incluso de los militares en el conflicto”.
“El partido del gol emblemático de Maradona, que se dio en cuartos de final contra Inglaterra, canalizó una situación de alivio popular. Argentina estaba en un contexto económico muy crítico, la dictadura había dejado un desastre económico, con una herencia que recibe el gobierno de Alfonsín sin reservas en el Banco Central. Era un contexto muy traumático desde el punto de vista social y muy difícil desde lo político, debido a la presión de los organismos de derechos humanos por juzgar a los militares”, continuó.
Al finalizar, recordó: “Nació en una villa, encarnó una figura humilde. La victoria permitió un desahogo y un alivio popular en Argentina. En esa época, yo tenía ocho años y recuerdo haber ido al Obelisco y a la Plaza de Mayo y nunca había visto hasta ese momento una concentración multitudinaria, una alegría popular y un fervor colectivo de esas características”.
En tanto, el historiador y periodista Pablo Camogli recordó la situación que vivían los argentinos a mediados del 86: “La sociedad argentina vivía con dificultades propias de una economía que había sufrido mucho durante la dictadura militar. Sin embargo, tenía expectativas y esperanzas ya que se creía que la democracia venía a solucionar los problemas del país. Se había puesto en marcha el Plan Austral en el 85, que había tenido buenos resultados en los comienzos, y en cierta medida el mundial del 86 permitió alargar esa alegría que vivía el pueblo”.
“Esa victoria permitió extender la alegría parcial que vivía el pueblo argentino con la reciente democracia, que tenía dificultades para desarrollarse y que poco después iba a sufrir los levantamientos militares. Ese triunfo, extendió la felicidad colectiva de los primeros años democráticos de Alfonsín. Poco tiempo después, empezó una etapa de cambios, se acentuó la crisis económica y se agravó el conflicto con el gobierno”, continuó.
Remarcó: “El partido contra los ingleses dejó una huella muy profunda y forma parte esencial de la construcción de la identidad argentina desde una base de cultura popular. Buena parte de lo que somos los argentinos está marcada en ese suceso. Inevitablemente, por la cercanía entre el partido y lo que fue la guerra de Malvinas, tanto por motivos futbolísticos e históricos, la rivalidad entre ambos equipos tenía una carga emotiva muy grande. No solo fue un partido de fútbol, fue simbólico ya que los argentinos habíamos sufrido contra ese mismo rival, en otro contexto y situación. Ese partido no tapa ni cubre lo que pasó en Malvinas, pero sí tiene mucho que ver en términos simbólicos”. El partido representó una marca muy profunda para los argentinos.
Finalmente, Roberto Colimodio, historiador, explicó: “Salvando las distancias entre lo que es una guerra y un partido de fútbol, esa tarde del 86 creo que los argentinos vivimos una especie de revancha. Ese gol, que de forma humillante deja a los ingleses en el piso, creo que nos dio a todos y nos sigue dando un sentimiento de satisfacción de ver a Inglaterra tendida”.
“La resistencia posterior ante el ataque inglés, no solo los goles, generó que los argentinos nos viéramos representados por esos hombres y sobre todo por Maradona que jugó un partido especial. Pasados los años, seguimos viendo ese gol como el mejor de la historia del fútbol y la historia de los mundiales, más allá de lo anecdótico de que fue a los ingleses cuatro años después de la guerra de Malvinas”, agregó. Al concluir, aseguró: “Es tan fuerte el recuerdo de ese día que creo que todos los argentinos podemos responder dónde estábamos el día en el que Maradona les hizo el gol a los ingleses”.

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