Policiales

Un curandero violó a una mujer porque estaba “engualichada”

En la localidad de Alvear, un curandero le dijo a una mujer que sufrió un gualicho y la terminó violando. El hombre quedó arrestado tras un operativo en su “consultorio”. Nos descartan que puedan surgir más víctimas.
Los policías correntinos detuvieron ayer a un curandero que está acusado por supuesto “abuso sexual con acceso carnal” y “estafa en perjuicio” sobre una mujer mayor de edad, oriunda de Alvear, según indicó una fuente judicial.
Ocurrió en 2019, en la localidad correntina de Alvear, donde también fue detenido el hombre, quien estaría identificado con el apellido Machuca, tras un operativo llevado adelante por la policía, en un domicilio ubicado en la esquina de las calles Rivadavia y Marcelino Acuña, donde el curandero, que se autodenominaba como “licenciado”, prestaba sus servicios.
El detenido realizaba el curanderismo en otros puntos de la provincia de Corrientes. “Siempre venía para estos lados (Alvear) y más de una vez le prohibieron el ingreso a la ciudad, porque llegaba desde lugares con casos de COVID-19”, comentaron fuentes extraoficiales.
De acuerdo a información que trascendió desde radio Dos, la mujer confesó ante las autoridades de la investigación que se acercó hasta el consultorio del curandero y que este le dijo que “le habían hecho un gualicho” y ante esto “le hizo tomar tres tragos de agua, además le realizó unos rezos poniendo la mano en la cabeza de ella”. Luego le pidió que “vaya al baño a expulsar (orinar)”.
Relató que “cuando volvió del baño le dijo el curandero que no había salido el maleficio, que era ‘muy bravo’ y que había entrado por otro lado”. La víctima le preguntó “¿por dónde?” y la respuesta del hombre fue “por la vagina”.
La mujer, según confesó, accedió a bajarse el pantalón y el hombre “le puso varios dedos en su vagina tras ponerse un guante” y luego “le colocó un algodón que después le sacó” y le dijo que “ya estaba”.
El curandero le terminó cobrando $1.000 a su paciente, que había llegado al “licenciado” –así se autodenominaba- porque estaba “mal anímicamente” y sin trabajo, y había escuchado su publicidad en una radio. Tras el abuso sexual, la mujer dijo “sentirse peor” y en su momento no hizo la denuncia “por vergüenza”, pero su decisión cambió cuando volvió a oír que el hoy acusado ofrecía sus servicios. “Seguro van a terminar apareciendo nuevas víctimas”, manifestó una fuente encargado de la investigación.

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