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Me levanté con ganas de llorar

En el Día de San Luis Rey de Francia, el Padre Epifanio Barrios graficó que “me levanté con ganas de llorar”. Las celebraciones por el santo patrono de San Luis del Palmar serán austeras, con un recorrido por el pueblo para que toda la gente pueda participar. Las dificultades económicas golpean al poblado, en el que actualmente 400 familias reciben asistencia económica de la parroquia que depende de Epifanio Barrios.
“Anoche hicimos el saludo correspondiente, con muy poca gente en toda la plaza. Se prendieron las luces de afuera del templo, que son nuevas, ya que el templo de más de 100 años se está reparando totalmente”, comentó Epifanio Barrios desde LT7.
“Hoy vamos a hacer todo sencillo. La misa a las 10 de la mañana la celebra el Obispo Auxiliar José Adolfo en la plaza y luego vamos a dirigirnos a cuatro puntos cardinales del pueblo, para bendecir con el Santísimo Sacramento y la presencia de nuestro Santo Patrono a todo el pueblo”, resumió sobre las celebraciones.
El cura párroco explicó que con la recorrida del santo “estamos alentando a la gente, que a su paso llora, se desahoga. La situación está pesada, se nota en el merendero, que ya está desbordado por todos lados”. Sobre este punto detalló, que son casi 400 niños y sus familias a los que se brinda asistencia alimentaria.
Explicó que a esto se llega porque “no hay changas, no pueden ir a Corrientes. Hay muchas amas de casa que hacen trabajo doméstico en Corrientes que ahora no pueden ir, porque no hay transporte”. Y comentó que, pese a esas dificultades, San Luis del Palmar es un pueblo muy generoso. “Hoy, por ejemplo, uno de los puntos a los que vamos, organiza Cáritas, y se está pidiendo leche, harina grasa, azúcar y mate cocido”.
“Normalmente, cuando tenemos, damos chocolate con facturas, que nos da una panadería local de Lourdes; o mate cocido con leche con torta; de otra forma no se puede”, aseguró.
Por sus sensaciones ante la realidad, reflexionó que “ya pasé por todo. Hoy me levanté con unas ganas de llorar. No sé si por estar viejo o sensible. Ya sufrí mucho por las inundaciones y ahora con esto. La verdad, duele mucho, pero es en esta situación en la que la fe nos tiene que seguir sosteniéndonos. No hay otro camino”, cerró.

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