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Puja en el Club Hípico, terminó en Tribunales

El gobernador Gustavo Valdés habilitó los deportes individuales, entre ellos al hipismo, actividad que muy pocos la practican en Corrientes, y que hace alrededor de tres semanas atrás desató un extrañó conflicto judicial, sobre la posesión del Club. Los terrenos están ubicados en la zona de la ex guarnición militar de Santa Catalina. La disputa involucró a la hija extramatrimonial del zar del juego y a una médica, como la aparición de otras personas vinculadas estrechamente con el poder político. Ocurrió hace más de dos semanas atrás sobre el final de la segunda fase de la pandemia, cuando los controles de circulación eran más estrictos que ahora.
La posesión del predio del Club hípico, donde están alojados costosos caballos de pura sangre, derivó en denuncias por amenaza contra la estudiante de veterinaria María Sol García y su madre Silvia Laura García, la primera de ellas, hija de Jorge Goitia. Nunca quedó muy claro el tenor de la imputación, que surgió cuando las mujeres reclamaron por sus equinos que estaban guardados en los establos del lugar, pero por una imprevista orden judicial, no podían asistirlos y cuidarlos. Meses atrás hubo un robo de sillas de montar, cotizadas en dólares y otras pertenecías, propiedad de la joven García. El posible involucrado en la sustracción de esos valorados elementos, trabajaría como cuidador de los caballos de esta profesional de la salud y de una persona ligada a las cumbres del poder. Hubo una acusación cruzada, y el entredicho derivó en una exposición judicial y sucedería algo llamativo. Las mujeres fueron denunciadas por amenazas por la médica Alicia Beatríz Pereira, quien también se dedica al hipismo. Instruyó en la causa la jueza de Instrucción N°3, Josefina González Cabañas, quien con una inusitada rapidez, dispuso una medida cautelar de Restricción, que por lo que se observó, apuntaba a que la hija de Goitia y su madre no ingresen al predio del hípico, como tampoco asistan a sus equinos guardados en ese lugar. Así también que no perturben ni hostiguen a Pereira que tiene domicilio en Tucumán 1043, Piso 3°, departamento A.
Una semana y media atrás intervino un prestigioso abogado penalista en representación de las García, las que terminaron contratacando con una denuncia por daños y perjuicios. Lograron acceder a sus caballos, y un perito judicial debía dar un informe del estado en que se encontraban casi una media docena de animales, que estaban deshidratados y mal alimentados. Hasta donde se pudo averiguar, la puja real sería por el control de las instalaciones del Hípico, club que ya estaría con las documentaciones vencidas y flojo de papeles. Allí se realiza una actividad deportiva que no es para cualquiera por su alto costo, y que práctica deriva de las clases altas y de apellidos ilustres en la Argentina, ligados en su momento a gobiernos militares.

 

 

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