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Penitenciarios concluyen cuarentena, desde un Hotel a lugares sin agua potable

El miércoles terminaría el aislamiento preventivo de los guardiacárceles que están distribuidos en distintos predios de la ciudad, luego que uno de ellos, y posteriormente media docena más, dieron positivo para coronavirus. En un principio se alojaron en un hotel céntrico, pero a las 24 horas, fueron trasladándolos a la Escuela de Penitenciaria, donde terminaron durmiendo en colchones tirados en el piso.
La cuarentena quedaría inconclusa, cuando a más de 120 efectivos los test para COVID-19 le dieran negativo. Tras los violentos sucesos en la Unidad Penal 1 con la muerte de un recluso, aparecieron más contagios cuando se suponía, que la transmisión culminaría con el primer infectado, el penitenciario oriundo de San Luís. Y el aislamiento se tuvo que retomar.
Un grupo fue llevado a un edificio en construcción en Santa Catalina en condiciones paupérrimas, aunque no irían solos, los acompañaría el jefe del Presidio de la Avenida 3 de abril, quien después sería removido del cargo como responsable de la rebelión carcelaria de hace dos semanas. Luego José Raúl Canteros terminaría castigado en un rincón, en el salón de eventos de la Jefatura del SPP.
Horas atrás desde la comandancia Penitenciaria Provincial a través de su titular el Inspector General Rubén Roque Romero, no para pocos el fantasma en el sangriento hecho del 21 de abril, porque aseguran que estuvo pero nadie lo vio, le hizo saber a la totalidad del personal superior y subalterno que se encuentra cumpliendo el especial aislamiento preventivo-social-obligatorio, que dentro de tres días, la incómoda situación culminaría.
Romero detalla que aquellos que estén en los espacios autorizados por las autoridades, Escuela de Cadetes del SPP, Escuela de Cadetes de la Policía, e instalaciones de Santa Catalina; que de no surgir nuevos casos positivos en los ensayos médicos practicados, el termino de permanencia en aislamiento de 14 días corridos a contar desde su fecha de inicio el pasado 23 de abril, concluye el 6 de mayo.

LOS ALOJAMIENTOS

Hasta donde pudo averiguar 1588, existían 40 agentes ubicados en los galpones de Necon en el barrio Apipé, mientras que los infectados se encuentran en el Centro de Educación Física N°1 frente al anfiteatro Cocomarola. Estos no estarían contabilizados en el comunicado de Romero.
Otro extraño dato indicaba que 21 de los penitenciarios bajo régimen de 48×4 (dos trabajan cuatro descansan), terminaban la guardia y volvían a la cuarentena.
Los 45 agentes que se hallaban en Santa Catalina en un momento amenazaron con auto acuartelarse por falta de atención y de infraestructura, cuando en la primera jornada de estadía el servicio de Shonko les llevo un Paty, arroz hervido y una banana. Posteriormente la firma Previsora del Paraná les donaría ventiladores que no tenían, sumado al aluvión de mosquitos de la zona. Pero días después el servicio penitenciario ante las quejas y publicaciones en los medios, les envió las camas, cocina y freezer. Y Bomberos Voluntarios les cargaba los tachos porque no había agua potable.
Desde la llegada del virus a Corrientes y tras los diferentes episodios que saltaron a la opinión pública sobre los aislamientos especiales, se observó diferencias de clases sociales o profesiones para determinar quién iría a un hotel, u otro tipo de confinamiento. El hijo del ministro de Seguridad, Juan José López Desimoni al llegar de EE.UU. terminó en el exclusivo Hotel La Rozada, otros que arribaron del extranjero también, y aquellos de otros puntos del país en el Hotel Confianza. Los trabajadores de la Salud, médicos y enfermeros fueron alojados en el Hotel San Martín, mientras que algunos de los Penitenciarios, terminaron en un predio sin agua potable o en colchones en el piso, quien sabe,  por ser más rudos y fuertes, o por no tener título universitario y un padre funcionario.

 

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