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El mentiroso informe de la médica, una muerte y el Coronavirus

Un dato revelador complica a una de las figuras que permanecieron ocultas luego de la rebelión carcelaria del martes 21 de abril, que cobró la vida de un recluso: el jefe del Servicio Penitenciario Provincial, Inspector General Rubén Roque Romero. El informe erróneo de la médica de guardia al que tuvo acceso 1588 (ver facsímil) denota que alguien, intentó fraguar la verdad para ocultar una asesinato. Horas atrás el Fiscal Gustavo Roubineau, luego de casi una semana, le informó a la prensa que el joven José María Candia murió por el disparo de una escopeta, algo que sabía la totalidad de los que participaron del violento episodio. Simplemente porque otras armas de fuego no sé utilizaron en la represión, la única diferencia entre ellas son los perdigones: plomo o goma. Las primeras están prohibidas para esta clase de enfrentamientos. Y justamente fueron las que dieron muerte a Candia de 22 años.
Las miradas apuntan a la Policía de Alto Riesgo (PAR), grupo que utiliza los cartuchos PG (Propósito General) de color rojo, y que intervino en los sangrientos incidentes en la Unidad Penal 1. Las PG tienen perdigones de plomo. Fueron diseñadas para escopetas calibre 12/70 semiautomáticas. Su empleo en combate a corta distancia puede tener consecuencias letales. Posee 9 postas esféricas de plomo antimonioso.
Asimismo la justicia no quiere aventurar la responsabilidad de este grupo especial de la Policía, porque tanto la Infantería como los Penitenciarios, también pueden usarlos, aunque versiones aseguran que estos dos últimos, cargaron sus escopetas con cartuchos AT Anti Tumultos (color verde y blanco), Lanza Gases y de Estruendos. Tampoco es seguro que sea así.
Las AT fueron diseñadas también para escopetas calibre 12/70 semiautomáticas, y cumplen el objetivo de disuadir grupos de personas en espacios abiertos, sin riesgo de vida, disparando a una distancia mínima de 10 metros. Posee 24 postas esféricas de goma. Pero al ser ambas calibre 12/70, pueden confundirse en los videos y fotos, que por ahora, son las pruebas más contundentes que tiene Roubineau en sus manos.
1588 tuvo acceso a imágenes de las vainas servidas que quedaron después de los disparos, y que por arte de magia, en su mayoría desaparecieron del lugar de los hechos. Alguien tenía interés de evitar el posterior y esclarecedor peritaje.
Hasta donde se supo, el Inspector General Romero fue quien ordenó la intervención del PAR en la revuelta. Como también pidió a la médica de guardia que elabore un rápido informe sobre las causas que llevaron al joven Candia a la muerte. Insólitamente la doctora María Celeste Álvarez Spencer en su descargo determinaría, que el recluso falleció por puntazos en una de sus axilas que afectaron su corazón producidas por un arma blanca. Puede una profesional de la medicina confundirse tanto. La respuesta es no. La diferencia entre heridas de armas de fuego y los filos de una cuchilla o un punzón casero, son muy evidentes.
No hay dudas que alguien superior quiso esconder la verdadera causa del deceso. Después aparecieron fotos que con el correr de las horas, mostraban como el preso era ejecutado a distancia, mientras otros se cubrían en el piso con colchones.
El extraño informe de Álvarez Spencer tendría que ir acompañado de un relato: hubo una reyerta entre presos con saldo mortal. Ese, fue el argumento utilizado por el Subsecretario de Gobierno Luis Bravo, quien en declaraciones a la prensa aseguró que Candia fue víctima de un enfrentamiento entre reclusos. Y era el peculiar informe que Romero le había entregado. El engaño duró pocas horas.
Al otro día por la mañana el ministro de Seguridad Juan José López Desimoni, reconocería que el presidiario murió a causa de disparos de arma de fuego.
El fiscal Roubineau precisó que el desgrabado de todas las filmaciones recolectadas llevará tiempo, también tiene voluntad de citar a los que informaron mal (Romero y Braco), cuáles fueron las razones de la mentira pre-diseñada.
En el 2007, Romero era Director del Penal 1 cuando murieron 3 internos. Algunos dicen que se liberó la zona donde reclusos mataron a otros a sangre fría. En aquellos homicidios se utilizaron armas de fueron que ingresaron ilegalmente al presidio. Se sostuvo que el sangriento desenlace estaba ligado a la comercialización de la droga.
El dato: entre 2010 y 2020 en la legendaria cárcel, cuya estructura edilicia principal data de 1888, han muerto 7 personas (6 hombres y 1 trans).

LOS HECHOS

El asesinato de José María Candia ocurrió en el marco de una huelga de hambre de 400 internos (sobre una población de 600). Reclamaban celeridad en los trámites judiciales y tras un caso positivo de coronavirus en un penitenciario, exigían prisión domiciliaria para aquellos presos considerados grupo de riesgo.
De los 6 casos de COVID-19 entre los guardiacárceles, 4 tuvieron participación en las acciones represivas, uno de ellos con 40 grados de fiebre.
No pudo haber enfrentamientos entre pabellones como se informó en un principio, porque todos se encuentran separados, y se tendrían que haber vulnerados otros accesos para que eso sucediera. Y menos los condenados por abuso sexual (violadores), que según culpó Bravo, fueron los iniciadores del conflicto, cuando ellos están alojados en los pabellones 4 – 8 y 9, donde no hubo incidentes. Tampoco hay imágenes que determinen que en esas áreas carcelarias existió enfrentamiento. Culpar a los condenados por delito sexual, le otorgaba un gran margen de rechazo de la sociedad a los incitadores. Nadie quiere a los violadores.
El predio registra una superpoblación de 40%, según los últimos datos oficiales difundidos en 2019, por eso los esfuerzos de mantenerlos separados en módulos.
Algunos especialistas en revueltas carcelarias aconsejan no ingresar a reprimir y esperar que los internos se cansen, hasta que todo vuelva a la normalidad. Esta imprevista rebelión estaba orientada a descargar la bronca de internos, iniciada por el disparo desde una Torre de Control, mientras ellos tenían un rato de esparcimiento. En la gran mayoría de los casos, las acciones se tranquilizan, algo que es normal en un Penal de estas características, muy diferentes a los centros de detención de Buenos Aires. Asimismo se sugiere no buscar la reacción, como finalmente sucedió. Además, los internos reavivan su enojo con el ingreso de la Policía, porque son los responsables de sus aprehensiones. Este desbarajuste en las operaciones tendría una inapelable razón: no hay protocolo de procedimiento aprobado para estos episodios en Corrientes. Situación que dio pasó a una gama de improvisaciones.

EL DESENLACE

Luego de las 14:00 los internos del pabellón 10 estaban jugando al fútbol y la pelota fue hacia el tejido en la malla de seguridad. Hasta ese lugar fue uno de ellos a rescatar el balón, cuando el Puesto 6 advierte el movimiento y detona un disparo. La explosión altera a quienes estaban en el patio del pabellón 10, considerados como los más revoltosos del penal y se inicia una apedreada hacia el control aéreo que alertó con un estruendo. La agresión se responde con disparos de balines de goma. Luego de la primera ebullición se suman los del pabellón 3, quienes también arrojan piedras a ese sector de seguridad. Los tiros continúan y toda la rebelión es captada por celulares de vecinos de edificios linderos al predio carcelario. El grupo ETOP (Equipo Táctico de Operaciones Penitenciarias) estaba en el pabellón 3, situado cerca de la cancha del fondo de la cárcel.
Al levantamiento de los pabellones 10 y 3, donde reprime la guardia y el ETOP, se le acoplan los del N°6 y N°7. En estos últimos, no había personal para sofocar la revuelta, y Romero, como autoridad principal de las Penitenciarias, autoriza el ingreso del PAR. Allí se produce la muerte de Candia, producto de disparos de cartuchos PG, y se realizan las fotos y los videos más escalofriantes de la revuelta y el momento en que el interno fallecido es asistido y trasladado por sus compañeros de celda.

EL FINAL DE SIEMPRE

Es una costumbre que siempre se corte el hilo por lo más fino, y terminen recayendo las responsabilidades y los errores en los Directores de los presidios, quienes son inmediatamente removidos de su cargo. El martes por la mañana el gobernador Gustavo Valdés adelantó en declaraciones radiales el desplazamiento del Jefe de la Unidad Penal N°1 de Corrientes, José Raúl Canteros, quien se encuentra actualmente en aislamiento preventivo en un predio en construcción en Santa Catalina, junto a 44 penitenciarios.

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3 Comentarios

  1. La diferencia entre heridas de armas de fuego y los filos de una cuchilla o un punzón casero, son muy evidentes.
    A ver periodista perito, ¿Cuales son las diferencias?

  2. La verdad q me interesa un bledo si lo mataron o asesinaron una rata menos un favor a la sociedad

  3. Ésto no es información, ésto pareciera haberlo escrito un delincuente mas, lamentable como se desmerece a las fuerzas. No justifico una muerte, pero seguro vos, que “redactaste” esto, tenés menos justificaciones que yo para opinar de ésta manera. Asi estamos por “medios” de comunicación nefastos operados por opinólogos de turno. Por eso yo no tengo un “diario” digital.

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