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Valdés y Colombi ya no se hablan

Hierve la interna radical con la decisión de Horacio Ricardo Colombi de frenar de antemano las aspiraciones reeleccionista de Gustavo Valdés que el domingo se juega todas sus chances a la continuidad de Mauricio Macri, buscando dar vuelta el resultado electoral adverso en Corrientes en las PASO del último 11 de agosto. Valdés sabe que un triunfo de Macri lo retiraría de carrera al mercedeño, quien apelaría directamente al uso del poder judicial para desbancarlo.
Desde hace más de 30 días Valdés impulsa una campaña electoral centrada en la dadiva de los recursos del Estado distribuidos a los votantes de escasos recursos. Camiones enteros con acoplado repleto de mercaderías son distribuidos desde los domicilios de punteros radicales. El dinero fluye como nunca a días de los comicios del 27 de octubre, a pesar que el tesoro provincial se encuentra con serios problemas financieros por deudas contraídas y por malas operaciones con Leliq, y anteriormente con Lebac´s.
Los recursos de la provincia gane quien gane el domingo, en el 2020 no alcanzarán para incrementos salariales de envergadura, y los sueldos estatales seguirán perdiendo la batalla contra la inflación. Si sale victorioso el justicialismo a nivel nacional, el ituzaingueño sabe que el ex mandatario tendrá muchas más relaciones en Balcarce 50, con operadores del grupo Porcaro y del hijo del desaparecido Juan Carlos Chueco Mazzón, operador político por excelencia que evitó en 2005 la alternancia en el desaparecido Frente de Todos local, otorgándole la posibilidad al radicalismo de continuar en el poder secundado por el sello del justicialismo.

FABRICA CON CORRUPCIÓN

Horas atrás Valdés y Colombi coincidieron en la inauguración de una fábrica de jugos en Mocoretá (demoró 9 años en terminarse), un emprendimiento plagado de irregularidades y que en su momento fue denunciado penalmente por la desaparición de $40 millones (cuando el dólar valía un poco más de 4 pesos) al inicio de su emplazamiento, fondeados por el gobierno en 2011 (Fondo de Desarrollo Rural), que después llegarían a $106.000.000. Las sospechas de corrupción involucraban a la cooperativa, responsable de la obra fabril, y rozaban fuertemente al entonces todo poderoso ministro de Hacienda José Enrique Vaz Torres. La creación de un fondo fiduciario disimuló la monumental defraudación. La investigación judicial acumuló pruebas contundentes, pero fue congelada por orden del poder político.
Dicen las malas lenguas que Gustavo y Ricardo no se hablaron durante el acto de inauguración de la fábrica juguera. La guerra fría esta desatada.

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