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Otra vez el Tribunal de Cuentas a la “caza” de González Nadal

El Tribunal de Cuentas por segunda vez a la caza del Salvador González Nadal, actual Director del Hospital Escuela.

El Tribunal de Cuentas por segunda vez a la caza del Salvador González Nadal, actual Director del Hospital Escuela. Ahora el organismo fiscalizador de la provincia, auditó por irregularidades su desempeño al frente del Hospital de Mercedes. La semana pasada González Nadal viajó diariamente a intentar acomodar los papeles en el nosocomio paiubrero, aunque con cierta protección política que baja desde el propio presidente del radicalismo, Horacio Ricardo Colombi, quien en su momento lo hizo resucitar a la vida política luego de estar procesado por corrupción, cuando se desempeñaba como Secretario de Desarrollo Social de la provincia. En esa oportunidad (año 2008) y por primera vez en la historia un Tribunal de Cuentas, tras auditar a un organismo público, pidió la intervención de la justicia por graves anomalías en la utilización y desvió de los fondos del Estado. Sin extrañar, la causa terminó prescribiendo como todo aquellas que involucran a funcionarios radicales, aunque increíblemente esta vez en los estrados judiciales del Chaco. En esa provincia tenían dirección la empresas off shore que estuvieron involucradas en el desfalco de recursos, que eran destinados a paliar un poco el hambre de los más pobres. No para pocos, la posibilidad de un nuevo fraude terminaría de igual manera, o por lo menos ocultados como sucediera con las auditorias impulsadas por la Contaduría General de la Provincia sobre el Instituto de Cultura, ocurrida en septiembre de 2018, ante la percepción de desmanejos en recaudaciones y subsidios otorgados al ente de la calle San Juan al 500.
Hasta donde pudo averiguar 1588, los sabuesos del Tribunal de Cuentas, apuntaron entre otras cosas, a una emprendimiento de alrededor de 10 millones de pesos que se paralizó, y que tenía como plazo de ejecución 150 días. Se había iniciado en noviembre de 2017, aunque solamente se trabajó en ella tres meses. Ahora no siquiera existe el cartel de obras.

LA INCONCLUSA

En el Hospital Público de Mercedes, se planteó la construcción de seis habitaciones dobles con baño privado como nuevo pabellón de internación, obra contratada a CONAR S.R.L. Fue presupuestada en la friolera de $9.997.383,58, eran tiempos en que Salvador González Nadal, actual Director del Hospital Escuela, dirigía ese nosocomio.
Nunca se pudo dilucidar, aunque se sospecha, como González Nadal, después de estar “guardado” un tiempo tras sus problemas judiciales en Desarrollo Social, se convierta de un tiempo a esta parte, en una de las figuras más importantes de la salud pública de la provincia. Aquel recordado libro “Robo para la Corona” de Horacio Verbitsky, parece encajar dentro de esta peculiar historia doméstica correntina.
En un informe de abril de 2008, 1588 publicaría que el paso por el Hospital Las Mercedes del Gallego (González Nadal), no sería bien recordado. Primero les sacaría la cena a los enfermeros. Luego les suspendería el almuerzo a los administrativos. Su gestión se destacaría por faltantes de insumo, aunque lo más interesante: vendería hasta el portón del hospital por una suma de 8.000 pesos, según aseguran las versiones y las malas lenguas en la tierra del Paiubre. Asimismo prometería indumentaria a los trabajadores del hospital, algo que jamás cumplió. Les pidió el número de calzado, pero los zapatos hospitalarios nunca aparecieron. Inició una persecución laboral con la férrea resistencia de los enfermeros. El dato que descifraría las irregularidades de su gestión: la renuncia del administrador Jorge Rojas, quien entre bambalinas reconoció que no podía justificar los faltantes de dinero. Nunca se hizo mantenimiento con el dinero recaudado del arancelamiento. Faltaron televisores. Y hasta se cambiaron las nuevas mesitas de luz de las habitaciones por unas viejas aglomeradas. Nunca se supo que pasó con las anteriores.

Aquel caso

En el 2008 el juez de Instrucción Nº4 Mario Alegre (hoy camarista), dictó el procesamiento de Salvador González Nadal, por “peculado y fraude en perjuicio de la administración pública”. El entonces gobernador Arturo Colombi le pediría la renuncia. Hombre de Ricardo Colombi resistiría en el cargo a pesar de la interna entre los primos. Los otros imputados en el caso: el director de Ejecución de Programas Alimentarios, Francisco Pimienta y el director de Administración de la Secretaría, Daniel Maldonado Maidana, como un selecto grupo de amigos y socios. Todos fueron sobreseídos por cansancio judicial. Asimismo había un personaje que sin ser designado en el organismo social, manejaba los hilos de los negocios del bioquímico. Alguien que estuvo en prisión acusado de homicidio (caso Falcón Velazco), y que por una estrategia de la abogada Elisa Carrio (la conocida Lilita) pudo recuperar su libertad aplicándose por primera vez el polémico dos x uno en una condena. En dupla con González Nadal, compraron propiedades y hasta concretaron inversiones gastronómicas, las que, tras el escándalo descubierto por el Tribunal de Cuentas, tuvieron que venderlas. Una se encuentra al lado de la histórica usina de la vieja Costanera. Los delitos de defraudación a la administración pública en concurso ideal, y la violación de los deberes de funcionario público, se sustentaban por licitaciones armadas donde participaron firmas inexistentes, y por la falta de rendición de módulos alimentarios (sobre 30.000 solo se entregaron 1.575) por un valor de 500 mil pesos de los que solo se reintegraron $120.619.10, cuando el dólar tenía un costo de $3,12. Nunca se justificaron $379.380.90 faltantes, alrededor de u$s 122 mil de la época ($2.684.000 actuales). Se armarían licitaciones donde intervenían empresas fantasmas con domicilios en el Chaco. Hubo rendiciones truchas, firmas apócrifas, facturaciones anormales y falsificación de documentos públicos. Una ensalada de corrupción donde se hallaba cualquier clase de verdura.
Para esos tiempos, 10 años atrás, el volumen del dinero desfalcado era considerable.

La otra denuncia

En mayo de 2010, González Nadal, ahora junto a Miguel Ángel Bassi y otra vez Pimienta, serían imputados por defraudación a la administración pública y violación de los deberes de funcionario público, todo bajo la modalidad de delito continuado. Eran acusados por el irregular almacenamiento de alimentos consignados a comedores comunitarios, por la cesión de becas a aquellos que no prestaban servicios en ningún área de la administración pública. Asimismo se los imputó por concederles pensiones a ex combatientes de Malvinas que no revestían la calidad de veterano de guerra, como el otorgamiento del programa POSOCO destinado a desocupados, a empleados estatales, jubilados nacionales y provinciales, entre otras personas que ya recibían algún tipo de remuneración. Un fondo de 700.000 pesos mensuales (alrededor de 225.000 dólares de la época) para gas y alimentos de comedores comunitarios, que nunca llegaba a destino, se sumaba a la larga lista de ilegalidades cometidas y comprobadas.

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