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El relato del arrepentido que liquida a Soto Dávila

Las coimas a uno de los secretarios del todavía juez federal en Corrientes, Carlos Soto Dávila, sigue siendo una de las noticias destacadas de los medios nacionales, increíblemente hoy, uno de sus principales lugartenientes, podría convertirse en magistrado de la república (ver noticia aparte). Un abogado arrepentido, que era intermediario entre los acusados y el juzgado, relató ante el tribunal que investiga la causa, que hacía los “arreglos” con un secretario judicial, Pablo Molina, actualmente detenido, quien repetía: “Tengo que juntar para el viejo”. Posiblemente ese viejo, sea Soto Dávila, quien asegura solo posee un auto y dos bicicletas.
El arrepentido es uno de los cinco abogados detenidos en el caso que actuaban de intermediarios en el pago de los sobornos y que declaró ante el juez federal Sergio Torres y el fiscal Carlos Stornelli, a cargo de la investigación junto con el titular de la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR), Diego Iglesias.
El arrepentido –cuya identidad se mantiene en reserva– relató cómo se pagaban las coimas e involucró directamente a Soto Dávila y a uno de sus secretarios, Pablo Molina, quien está preso. Contó seis hechos, pero aclaró: “Fueron muchos los hechos de ‘arreglos’ con Molina por liberados y él me decía ´mirá que yo tengo que juntar para el viejo´”, en referencia a Soto Dávila. Infobae accedió a su declaración, que fue divulgada por los medios locales de Corrientes.
El primer caso que relató fue el de Ricardo González, conocido como “caballo” e integrante de la banda narco de Itatí, en Corrientes, liderada por Federico “Morenita” Marín. Era septiembre de 2015 y González tenía una orden de detención y el abogado presentó una exención de prisión para que estuviera en libertad mientras era investigado.
El caso era del juzgado de Soto Dávila y del secretario Federico Grau –también detenido– que se tomó licencia. “Molina me avisó que él sería el encargado de suplirlo en esta causa, y eso abrió la posibilidad de ‘arreglar’. Esta no era la primera vez que eso sucedía. Nosotros ya habíamos hecho un ‘arreglo’ con anterioridad. En esta ocasión, Molina me dijo: ‘Quedate tranquilo que si se paga, González sale'”, contó el arrepentido. Fueron $30 mil de coimas que pagó Lourdes Alegre, esposa de “Morenita” Marín, quien estaba preso, y que le entregó el dinero en su casa. “Una vez en su vivienda, Lourdes se comunicó telefónicamente con Marín. Luego me pasó el teléfono para que yo hable con su marido. ‘Está todo el mundo trabajando para que salga Caballo, nosotros cumplimos, tenés que cumplir vos”. Cuando le dije “nosotros” me refería a Molina, al juez y a mí”, contó el arrepentido.
También declaró que había urgencias: “Molina me había dicho que parte del dinero tenía que ser entregado al juez Soto Dávila. Todas estas cosas me generaron presión, y la necesidad de conseguir la plata. De hecho, Molina me dijo: ‘Mirá que a las 10 de la mañana ya está firmada la eximición y yo puedo aguantar sin notificarle al imputado, como máximo, hasta las 12 del mediodía’, porque algo pasaba con el Juez que se iba”.

MODALIDAD DEL PAGO

Luego el arrepentido indicaría cómo fue el pago: “Al día siguiente le entregué el 50% de los $30.000 a Molina, en la calle. Nos encontramos en la esquina de Bolívar y Don Bosco, de Corrientes capital, tal como lo hacíamos siempre. Era un lugar donde no había mucho tránsito, hay un depósito, no hay mucho movimiento de gente. Cada uno venía en su auto. Cuando Molina llegaba, yo me subía al vehículo de él, que era un Vento blanco que tenía como depositario judicial, ya que se lo había entregado Soto Dávila. Ahí, adentro de su auto, le entregué la plata y él se fue. Así terminó este arreglo. Sé que después Molina le entregaba una parte a Soto Dávila, no sé cuánto, eso lo arreglaban entre ellos”. El abogado arrepentido contó otros “arreglos” y aclaró que cuando decía arreglos se refería a “la entrega de dinero a Molina y Soto Dávila, para lograr beneficios en las causas para mis clientes”.
También dijo que el secretario de Soto Dávila viajaba seguido a Europa, Nueva York y a Paraguay para comprar electrónica. Y que el propio juez iba todos los veranos a Punta del Este, en Uruguay.
“El concepto en Corrientes de Soto Dávila es pésimo, desde hace años. Esto no es nuevo, por todas las denuncias que tiene, vive teniendo denuncias. Me cuentan los abogados que en una época Fresneda se quedaba con las cauciones. Esto viene de hace mucho en este Juzgado”, concluyó su declaración ante el fiscal Stornelli -el mismo de la causa de los cuadernos de la corrupción que tiene una veintena de arrepentidos- y que fue homologada por el juez Torres. Fresneda es otro secretario del juzgado de Soto Dávila.
El abogado es uno de los seis arrepentidos que ya tiene la causa. Los otros cinco son narcotraficantes.

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